Civilización
- hace 9 horas
- 1 min de lectura
Civilizar: legrado conceptual
que aborta seres para apropiarse su sangre,
y por venas de cemento discurrirla
hasta unos ríos que mueven molinos de papel verde.
Ríos rojos que desembocan finalmente en mares negros repletos de oro,
donde lujosas carabelas llenas de Odiseos
se baten la vida por monopolizar sus yacimientos y rutas.
Solían llamarle Guerra Santa, ahora le llaman Geopolítica.
Sus pueblos flemáticos tosen y tosen hollín
del oro explotado que mueve el milagro de su civilización:
para Mesopotamia la rueda, para nosotros ¡las 4 ruedas!
Chozas movibles de acero que vienen ya con improperios incluidos,
Cuelgan en sus pechos unos crucifijos
que carga el amor que sus corazones no tiene.
Curiosa prótesis con la que se ahorran
la necesidad de tolerar al prójimo.
Su lenguaje del amor suele ser matarlo de hambre.
Intransigentes gentes,
sus abuelos gritaron por años el nombre de un palestino
con la pretensión de volverse su encarnación.
Mortificarse con su nombre era la marca insignia del Progreso.
Ventrílocuos de Dios que con números, opio y algodón
se proclamaron mesías del universo entero.
Henos aquí.
Tantos avemarías y padrenuestros después,
y nuestra metamorfosis no fue a mariposa divina sino a sublarva, aún más rastrera.
Al menos dejamos a la posteridad unas hermosas pirámides
de mercancías que tienen alarmas y se mensajean “¡Te amo!” entre sí.
Comentarios