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Esbelta Gea
Tus cinturas. Por esos cauces bajan los arroyos de empíreos manantiales que buscan el manglar de la falda del Monte. Fue allí donde fango adentro aquel pescador avaro el consejo de las cigüeñas y garzas ignoró: Se abocó con su caña al vacío azabache Y a pocos metros tu ninfa de tiernos labios los sesos le besó. Al norte en cambio, dos cumbres se erigen sobre el Valle del Vientre, con sus castañas puntas prodigiosas. ¡Qué primordial magma caliente que las elevó pomposas como
31 oct1 Min. de lectura
Aqueronte y Átropos
A nadie engañas. Tu corazón tiene ya la piel como pasa aunque mucho intente teñirse sus canas En maquillarse su rostro fracasa Y es como lienzo de pincel con desgana. ¿Que manada de cuervos sobrevoló tu pueril cabeza? Fueron tus sueños carroña para su pico y te estercolaron un miasma que hizo de tus cabellos maleza, de tus dientes colmillo y de tu boca un hocico. Tal vez fue tu culpa por hacer de tus ojos mazmorras y secuestrar los verdes confines en tu mirada verduga. Ahora
31 oct1 Min. de lectura
La hoja
Pobre hoja inerme agitada entre los vientos que soplan desde las bocas carnosas de las musas. Es huérfana de árbol, expatriada hace años de un vergel. Errante de los bosques, no halla manso lago donde envejecer. Teme cuando es presa de los ojos del búho que en la ciénaga vela, pues pecas negras brotan en segundos de su haz amarillento. Son esas pupilas, alambiques donde se destilan los licores del misterio, que le evocan los introitos virginales de las selvas de sus arrabales
31 oct1 Min. de lectura
Clamor
Clamé a vos y un jardín hiciste en mi agreste corazón. Con tus manos lo podaste y en sus ramas trinó el colibrí. ¡Como no amarte bendita obra de arte! si cuando me cantas enmudece mi razón. Clamé a vos y en tus celestes ojos me hiciste un rincón. En nube blanca me meciste mientras los arreboles melificaban mi visión. ¡Sagrado oeste hirviente de tarde! en el que a tus labios le sorbí todo el sazón. Clamé a vos y tu aliento encontró en mi boca ferviente adoración. Feligrés me h
31 oct1 Min. de lectura
Sigo hablando de cosas esenciales
Sigo hablando de cosas esenciales. De mis sombras, de mis luces, de mis inmundos arrabales. Del Dios que te amasó esos pechos primaverales. Sigo hablando de cosas esenciales. De lo injusto, de la codicia, de las fuerzas imperiales. De este triste mundo azotado por los bríos señoriales. Sigo hablando de cosas esenciales. Del amor, de las fiesta, de los sustentos espirituales. De librarnos de la tiranía de los fetiches materiales. Sigo hablando de cosas esenciales. De la danza,
29 oct1 Min. de lectura
El Señor y sus hormigas
Hormigas intrusas cargan unas hojitas verdes diminutas que flotan en el aire que inspiro de las frescas brisas vespertinas. En molinos escondidos de mi pecho las trituran diligentes, pero en la algarabía pican sus colonias los dedos de mi alma ya dormida. Del letargo se despierta, llena de ronchas e irritada: ¡¿Qué es el alboroto, zompopas tan malcriadas?! -No hay filoso aguijón en nuestra cara; aramos el campo cuando el sol poniente nos visita la mirada. -¿Cómo podría un ven
28 oct1 Min. de lectura
Carta al miedo
Miedo, angustia, terror ¿También quisiste ser santísima trinidad? ¿Es que el ángel caído quiere siempre camuflarse de divinidad? Así me persuadiste de dirigir a vos mis infantes plegarias. Y mi fe fue creciendo al ver que siempre a mi llamado acudías. Con tu presencia mi corazón se crispaba e iluso pensaba que tus grilletes era insgnias de seguridad. Pero hoy que clamo aire fresco y Campos Elíseos te esfumas y en el Gólgota me has plantado, sin agua y en la oscuridad. ¿Cómo p
28 oct2 Min. de lectura
Fricciones
¡Qué calidez curandera la que surge de la fricción! Un don prometeico que el humano no ha logrado entender. Si se frotan dos cuerpos, orgasmos de fuego brotan al anochecer; la carne se cuece exudando sabor y humo blanco se eleva al astro consolador. En las tinieblas la lámpara agradece a la mano tenaz que la frota: un genio declamándole sonetos de amor. ¿Será la magia solo cuestión de fricción y calor? Desolado tirita el cuerpo rozando las fibras de todo su ser, coquetando un
28 oct1 Min. de lectura
El planeta Guerra
Cuando la fuerza por fin triunfe ya no tendrá mundo donde izar su bandera. O al menos no el conocido: verde pulsátil. La milicia será de un gran museo. El humano es de la inercia el recodo. Sin su pulso seguirá la fuerza su destino de ser soberana de cenizas. Latir debemos para relucir de la debilidad; quién endeble es recluta tiene en el alma trinchera. Victoria pírrica la del brazo férreo; gobernar es menguar. Rozar tierra preta para volearla entre cizaña con granos negros
28 oct1 Min. de lectura
Afonía
Siento unas tiernas palabras flotando en la boca, naufragando entre olas de saliva filante. A la deriva la marea sus destinos disloca a una gruta en mi pecho sin resina brillante. Busqué muy hondo en la gruta a mi genio cantante, y chilló: ¡No molestes, ya estás muy delirante! Pobre mi musa, esperaba verme galante, y la topé afligido sin su anhelado diamante. Al rincón más postrero intenté descender, mas mis cuerdas rompieron y temí perecer. Grité, grité, grité y solo afónico
24 oct1 Min. de lectura
Versos dorados
¡Vida! Dame versos dorados translúcidos a tu luz divina. No quiero remolinos de palabras que espanten al caudillo vencido. Él merece estrofas esbeltas que bailen con gracia y soltura; que sean a su ojo cansado fragatas danzantes en teatro marino. ¡Vida! Dame versos tornasoles admirables a la distancia. Que no pinte mi pluma urdimbres que extravíen al triste expatriado. Él viene buscando savia dulce de árbol lozano, y no merece el hastío amargo de un jarabe malsano. ¡Vida! Dam
24 oct1 Min. de lectura
Calíope
Me gusta verte en el horizonte porque el sol poniente te sirve de altar. Sobre esa marea de rojos me fulguran diamantinos tus ojos, aunque con la puesta los cierres para dormirte en lugares lejanos y ocultos. Y qué oscura la noche de tus párpados caídos. Te busco como sátiro tras las huellas de una ninfa furtiva en el bosque. Entre la bruma de la floresta se me escapa tu cuerpo de mis dedos ansiosos, y atrapo en mi puño solo la estela nemorosa de tu paso fugaz. Para que no se
22 oct2 Min. de lectura
Iris
La sabiduría le muestra paisajes insospechados al ojo; le expande los horizontes estrujados entre sus párpados egoístas. Sabio es quien crea visiones, visiones de tragedia y visiones de esperanza. Sabio aquel que pinta infiernos para esbozar cielos. La sabiduría le hace percibir al humano el lienzo oscuro de su pupila; como si pudiera el ojo voltearse sobre si mismo y mirar el abismo de su profunda oquedad. La sabiduría le señala ahí el alma, que es simiente de los colores, y
22 oct1 Min. de lectura
Pies huraños
Estar bajo el sol, bajo la luna, lo celebro. En su honor bailo. Pero estar debajo de pies humanos, ¡qué pisoteada para el retozar de mi alma! Estar debajo de pies humanos pequeños, de pasos torpes, de tosca huella. ¡Qué cáustico tan corrosivo para mi corazón! Debajo de esa pestilencia late llorando sangre. Estar debajo de pies humanos y huraños, de pezuña larga, filosa y sucia. ¡Qué aguijones venenosos para mi vientre! Mis llagas exudan el suero que los nutre. Estar bajo el s
22 oct1 Min. de lectura
Naufragio
Implacable el tedio de la vida que me hace naufragar con tanta frecuencia en el piélago de mi propio ser. Desolado en una isla de altamar me asalta la borrasca de mi alma girando tenebrosa sobre su negro vórtice. Y yo, marinero principiante, dejo que esas ráfagas fustiguen mis velas y deshilachen mis vestiduras; que agrieten mi piel y desequen mis labios. Que mis venas al aire drenen su sangre opaca. Que el sudor de mi esfuerzo caiga en diminutas gotas engullidas al instante
22 oct2 Min. de lectura
La quinta cámara
Quisiera que la filosa aguja de las horas penetrara el lugar ignoto que mi corazón resguarda; su quinta cámara, donde mis sueños y pesadillas se fraguan. La quinta cámara, donde las horas su identidad pierden y su filo romo se torna. Quisiera que la tediosa aguja de los segundos su chasquido sonara en mi quinta cámara. Comprobaría que su monotonía sonora percutiendo entre cuatro recámaras, melodía se vuelve al armonizar con la quinta chordis. La quinta cámara, de sombreros, b
22 oct1 Min. de lectura
Palabras necias
Palabras, palabras necias, antinomias irresolubles disfrazadas de aporías filosóficas; dentro de sus prisiones lloran eruditos a través de ojos que ya no ven. Palabras, palabras necias, en tierra de sofistas son solo bellas cáscaras de semillas estériles; en casa del poeta florecen anegadas con sangre en jardineras de corazón. Palabras, palabras necias, la realidad no es su sierva ni la inteligencia su arma; han querido demarcar la existencia cuando su labor era solo pintarla
13 may1 Min. de lectura
Al Tiempo
¡Oh Tiempo! Tú, único eterno y siempre mutante, donde todo mora y todo perece. Tu rugir depredará nuestra carne sin migaja de compasión, pero tu vientre perennemente en celo, no dejará nunca de engendrar el vigoroso río sin fin del futuro; de tu raudal brotarán como árboles verdes las almas venideras a pintar el bosque variopinto de la vida. Y nosotros, tal vez bajo tierra, contemplaremos tu espléndida obra de arte con otros ojos. Quizás infiltrados en la noche entre el siseo
17 nov 20241 Min. de lectura
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