Afonía
- fran4933
- 24 oct
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 28 oct
Siento unas tiernas palabras flotando en la boca,
naufragando entre olas de saliva filante.
A la deriva la marea sus destinos disloca
a una gruta en mi pecho sin resina brillante.
Busqué muy hondo en la gruta a mi genio cantante,
y chilló: ¡No molestes, ya estás muy delirante!
Pobre mi musa, esperaba verme galante,
y la topé afligido sin su anhelado diamante.
Al rincón más postrero intenté descender,
mas mis cuerdas rompieron y temí perecer.
Grité, grité, grité y solo afónico quedé.
Sin voz ya ni un eco que me devolviera la fe.
¡Adiós! ¡Adiós! Hora de zarpar, palabras sagradas.
Huyan a su floreado vergel allá con las hadas.
Yo sé que en mi mar muerto estaban ya muy saladas,
y ustedes con esas pielcitas tan delicadas.
Comentarios