Esbelta Gea
- fran4933
- 31 oct
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Tus cinturas. Por esos cauces bajan los arroyos
de empíreos manantiales que buscan el manglar de la falda del Monte.
Fue allí donde fango adentro aquel pescador avaro
el consejo de las cigüeñas y garzas ignoró:
Se abocó con su caña al vacío azabache
Y a pocos metros tu ninfa de tiernos labios los sesos le besó.
Al norte en cambio, dos cumbres se erigen
sobre el Valle del Vientre, con sus castañas puntas prodigiosas.
¡Qué primordial magma caliente
que las elevó pomposas como Rocallosas!
En sus alturas ceba la Vía Láctea al hombre con una sabia viva.
Son dos miradores celestes
donde la música de la creación
lo cobija resonando en armonía.
Más al norte tus dos astros mellizos;
son ellos la verdadera aurora de tu cuerpo Elíseo.
Al sumergirse ponentinos, sombras pueblan tus relieves andinos
y se alborotan los peregrinos báquicos.
Con sus frenéticos vuelos ansían surcar sin alas tus hondos surcos
y morir así en tus siniestros geográficos.
¡Qué desastre cuando tus astros hacen su inocente despedida!
Calor ardiente de ocultos volcanes escapa,
y erupciones de lava por tus cráteres claman salida.
¡Llamen al héroe, al de manos fríos, al de grande campa!
Y la voz profética de tus entrañas grita:
“Sacudirá un sismo todas mis sierras y montañas cuando
sus suelos los pise el mozo de joviales ojos y de sien herida;
lo bautizaré en mi hirviente pozo y le daré cama de noche en mi colina."
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