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Clamor

  • fran4933
  • 31 oct
  • 1 Min. de lectura

Clamé a vos y un jardín hiciste en mi agreste corazón.

Con tus manos lo podaste y en sus ramas trinó el colibrí.

¡Como no amarte bendita obra de arte!

si cuando me cantas enmudece mi razón.


Clamé a vos y en tus celestes ojos me hiciste un rincón.

En nube blanca me meciste mientras los arreboles

melificaban mi visión. ¡Sagrado oeste hirviente de tarde!

en el que a tus labios le sorbí todo el sazón.


Clamé a vos y tu aliento encontró en mi boca ferviente adoración.

Feligrés me hiciste de la humedad de tu sudor.

¡Amor! tus entrañas son yacimientos del brebaje embriagador.

Exprime tus racimos que barrica seré de maduración.


Clamé a vos y sentí en mi pecho el calor de tu fricción.

A fuego lento me fundiste en la marmita de tu paladar.

¡Diosa! Saboreame con esa lengua filosa

Y entraré yo a tu cuerpo en devota peregrinación.


Clamé a vos y claveles echaron raíces en la sangre de la unión.

Mi alma que era fosa reencarnó en tu vientre juguetona y frondosa.

¡Luna! Fue tu menguante llave de mi prisión.

Pistilo seré ahora y vos libre mariposa.

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