Fricciones
- fran4933
- 28 oct
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¡Qué calidez curandera la que surge de la fricción!
Un don prometeico que el humano no ha logrado entender.
Si se frotan dos cuerpos, orgasmos de fuego brotan al anochecer;
la carne se cuece exudando sabor
y humo blanco se eleva al astro consolador.
En las tinieblas la lámpara agradece a la mano tenaz que la frota:
un genio declamándole sonetos de amor.
¿Será la magia solo cuestión de fricción y calor?
Desolado tirita el cuerpo rozando las fibras de todo su ser,
coquetando una trémula estrella que anhela su corazón acoger.
Con un arco fricciona las dóciles cuerdas
y claroscuros sonoros atraviesan insospechadas puertas.
Retumbando sus ecos en aposentos recónditos
despiertan las lúbricas sirenas con sus oídos atónitos.
Que veneren todos con aplausos las bondades de la fricción;
benditas son las almas que así liman la acritud de sus infinitos contornos.
En misteriosas umbrías se aparean sus sombras en frenesí,
y gimiendo extáticas se exorcizan de sus atávicos demonios.
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