La quinta cámara
- fran4933
- 22 oct
- 1 Min. de lectura
Quisiera que la filosa aguja de las horas
penetrara el lugar ignoto que mi corazón resguarda;
su quinta cámara, donde mis sueños y pesadillas se fraguan.
La quinta cámara, donde las horas su identidad pierden y su filo romo se torna.
Quisiera que la tediosa aguja de los segundos
su chasquido sonara en mi quinta cámara.
Comprobaría que su monotonía sonora percutiendo entre
cuatro recámaras, melodía se vuelve al armonizar con la quinta chordis.
La quinta cámara, de sombreros, barajas y
lámparas.
La quinta cámara, de reliquias, fósiles y
papiros.
La quinta cámara. Al desempolvarla descubriría el
borroso plano de mi incompleta casa.
Mi quinta cámara, hermética y tres veces grande.
Por su resquicio franquear intento pero aún cargo con demasiado cuerpo.
¿Cómo desembarazarme de tanta materia hasta
volatilizarme en tenebroso fantasma?
Llevaría a cabo la proeza de descubrir habitaciones
en la casa que llevo toda la vida habitando.
¿A dónde dejé la bendita llave? Me parece que fue de niño
que resbalé jugando y se hizo añicos entre las piedras de un río.
¡Que triste! Nuevamente esas agujas del reloj...
Ahora con sus agudos chillidos de alarmantes gritos matutinos.
Y yo que pensaba estar a punto de girar la
manija dorada de mi quinta cámara.
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